Vecinos de distintos barrios de La Plata denuncian la aparición de lagartos en sus patios y alrededores de sus casas, y esto es algo frecuente en esta época del año. Se trata de un animal inofensivo al que hay que dejar tranquilo porque además ayuda a mantener los domicilios libres de roedores.
El lagarto overo es el más grande de los saurios argentinos del género Salvator o Tupinambis, como aún lo refieren algunos herpetólogos. Así lo definen los especialistas Jorge D. Williams, Diego O. Di Pietro y David G. Vera en su libro Anfibios y reptiles de las Sierras de Ventania. "Pueden alcanzar más de 1,50 metros de longitud total, siendo la cola, aproximadamente el doble de la longitud hocicocloaca", agregan.
Los lagartos cuentan con miembros largos y bien desarrollados, con una cabeza ancha cubierta por placas grandes y lisas. Las escamas del dorso son granulares y las ventrales cuadrangulares y yuxtapuestas. Los machos tienen un tamaño más grande que las hembras, y una papada pronunciada. El color es de un verde muy oscuro, casi negro, con bandas transversas más oscuras que se continúan en la cola, donde forman anillos bien definidos. Tienen también manchas blancas irregulares, con un vientre blanquecino y manchas negras.
De las dos especies de lagartos reconocidas en Argentina, solo el overo es el que habita la provincia de Buenos Aires, y por ende nuestra ciudad. Los profesionales de la UNLP y el Conicet indican que este reptil se desenvuelve cómodamente en diversos ambientes, aunque tiene una aparente preferencia por los lugares húmedos cercanos a cursos y cuerpos de agua; y también puede encontrarse en jardines y parques en zonas peri urbanas.
En cuanto a sus características, "es un eximio nadador y trepador de barrancas, aunque no así de árboles. Se refugia en túneles poco profundos que cavan bajo piedras, troncos, chapas o escombros", detalla el herpetólogo Jorge Williams en su libro Reptiles de Buenos Aires. "Tiene una dieta generalista, se alimenta tanto de fruta como de animales, ya sean vertebrados (peces, anfibios, aves, mamíferos u otros reptiles) o invertebrados, incluso huevos (de aves y otros reptiles) y miel, también pueden buscar alimento entre los desechos humanos o comer carroña. Se lo ha visto cazando palomas al acecho, manteniéndose inmóvil hasta que la presa está a su alcance", agrega además.
Son animales que impactan por su belleza y que pueden generar temor en un encuentro ocasional, ya que su presencia es imponente y se asemejan a otros reptiles como cocodrilos o serpientes grandes. Pero son inofensivos, y esto es algo que debemos tener siempre presente, para no reaccionar de mala manera en esos momentos. "Son totalmente inofensivos y hay que dejarlos tranquilos", remarca Williams.