La combinación de viviendas precarias, basurales clandestinos, malezas y urbanización desordenada convirtió al Gran La Plata en una de las zonas más sensibles de la provincia frente al avance del hantavirus, el cual de acuerdo a las cifras de casos que reportan las autoridades sanitarias ya representa un brote.
Las condiciones que se viven en La Plata y la región fueron advertidas por distintos estudios elaborados por investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que ponen el foco en las condiciones socioambientales que favorecen la proliferación de ratones portadores del virus.
El alerta volvió a cobrar fuerza tras el reciente brote registrado en la provincia de Buenos Aires, donde ya se confirmaron siete muertes y crecieron las preocupaciones sanitarias. En ese contexto, especialistas remarcan que el riesgo no depende solamente de la presencia del virus, sino también de las condiciones del hábitat urbano y periurbano.
Uno de los principales trabajos citados por los investigadores señala que en el Gran La Plata existen más de 160 barrios populares con problemas estructurales de acceso a servicios básicos, saneamiento y recolección de residuos. Esa situación genera ambientes propicios para la aparición de reservorios silvestres cerca de las viviendas.



