La falta de consumo y la sobreoferta pusieron contra las cuerdas a los productores del cordón flori-frutihortícola de La Plata, que desde el mes de julio comenzaron a tirar la verdura de hoja verde ante la imposibilidad de venderla. Con precios que no alcanzan para cubrir los costos de producción, algunos quinteros prefieren pasar el tractor sobre los cultivos y otros directamente los destinan como alimento para sus animales.
El problema alcanza principalmente a cultivos como la espinaca, la acelga y la lechuga -estos dos últimas, entre las principales producciones del cordón-. También cuesta vender brócoli, coliflor, puerro y otras hortalizas.
Según los horticultores, se cosecha lo que logra venderse y el resto “directamente se tira” como desperdicio. No hay números oficiales, pero entre productores consultados por este diario, los cálculos oscilan entre el 50% y el 70% de la producción en algunos campos.
La situación se da en el principal cinturón productivo del país. Según el Relevamiento Florihortícola Platense 2025, en La Plata hay más de 2.800 explotaciones agropecuarias, de las cuales casi 2.300 están destinadas a la producción florihortícola, frutícola o de vivero. En conjunto, ocupan 4.922 hectáreas y generan trabajo para más de 6.200 personas.
La producción anual estimada alcanza las 95.955 toneladas, sin contar las flores, y el 89,5 por ciento corresponde a hortalizas. Entre los principales cultivos aparecen el tomate (35%), la acelga (11%) y la lechuga mantecosa (8%), entre otros.
El panorama se agravó con la llegada de la primavera. Con las temperaturas más altas, los ciclos de las verduras se acortan y las plantas crecen más rápido, por lo que aumenta la oferta de mercadería. Pero, con la caída del poder adquisitivo, la demanda no acompaña y parte de esa producción no se logra vender, según explicaron los quinteros consultados por este diario.
En este escenario, la cadena de precios muestra otro problema. El productor recibe poco dinero y muchas veces no llega a cubrir los gastos. Por eso, algunos prefieren descartarla.
En el caso de la lechuga, por ejemplo, según los productores, una jaula que en invierno se vendía a $4.000 llegó a bajar a $2.000. Actualmente, en el mercado puede venderse alrededor de $5.000, pero el productor recibe unos $3.000, una cifra que muchas veces no alcanza para cubrir los gastos.
Algo similar ocurre con la acelga. Una jaula podía venderse a $10.000 y bajó en julio a $3.000. Hoy puede llegar a apenas $1.000 para el productor. La espinaca, en tanto, pasó de $2.000 la jaula en julio a $1.000 actualmente.
En las verdulerías, según explicó Oscar Subleza, dueño de un comercio en calle 4 y 42, una planta de lechuga cuesta unos $300, mientras que la acelga y la espinaca se ofrecen a $500 el paquete o dos por $1.000.
A partir de esos valores, una jaula de acelga, que contiene unos 12 paquetes, puede representar unos $6.000 de venta al público. En el caso de la lechuga, un cajón puede tener unas 27 plantas y, a $300 cada una, suma unos $8.100.
Mientras tanto, el productor puede recibir apenas $1.000 por una jaula de acelga o entre $2.000 y $3.000 por un cajón de lechuga, muchas veces sin llegar a cubrir los costos.
“Da lo mismo botarla que mandarla al mercado, porque $1.000 por una jaula no deja de ser simbólico. Es como tirarlo, no hacés nada con eso”, explicó Salvador Vides, productor de Lisandro Olmos. Su par Nazario Ramos agregó que, ante esta situación, “el quintero, antes de poner la lechuga en las jaulas, prefiere pasar el tractor y tirar semilla nueva”.

