Miércoles, 14 Octubre 2026
La Plata, Bs As - ARG  temperatura 16.7 ºC     
La voz Platense | Platenses

Murió Sergio Montero, la histórica estatua viviente de La Plata

Sergio Montero, la estatua viviente de La Plata, fue encontrado muerto en su casa de Altos de San Lorenzo.

Murió Sergio Montero, la histórica estatua viviente de La Plata
14 de octubre de 2026, 13:00

Sergio Montero, conocido por generaciones de vecinos como la emblemática estatua viviente de La Plata, fue encontrado muerto este miércoles en su vivienda de Altos de San Lorenzo. Su fallecimiento generó conmoción por la trayectoria que construyó durante décadas como artista callejero.

El hallazgo se produjo en una vivienda ubicada en 76 entre 13 y 14. Según trascendió, Montero fue encontrado tendido en el suelo y sin signos vitales, por lo que ahora se investiga qué fue lo que le sucedió.

La escena estuvo marcada por la presencia de su perro, que permaneció junto al cuerpo hasta la llegada de las autoridades. Tras el aviso, efectivos de la Policía Bonaerense y personal de la Guardia Urbana local desplegaron un operativo para resguardar el lugar.

Una ambulancia del SAME llegó a la propiedad y el personal médico constató el fallecimiento. Intervinieron los peritos de la Policía Científica y de las autoridades judiciales para realizar las actuaciones correspondientes, establecer la data de muerte y determinar las causas del deceso. Hasta el momento, no se informaron oficialmente las circunstancias en las que murió el artista.

"Hace dos días me había mandado un mensaje y un video contando que se quería suicidar, luego de eso ya no respondió más", expresó el hombre que avisó esta mañana a la policía llamando a emergencias.

Durante décadas, Sergio "Pachu" Montero fue parte del paisaje cotidiano de La Plata. Con su caracterización plateada y una postura que lo mantenía inmóvil durante largos períodos, sorprendía a quienes recorrían las calles y plazas de la ciudad.

Su presencia en la zona Plaza Moreno y en los últimos años sobre 8 entre 49 y 50, en Galería Rivadavia, lo convirtió en un personaje reconocido por vecinos y visitantes. Grandes y chicos se detenían a observar su interpretación, que requería paciencia, precisión y la capacidad de sostener la ilusión de una figura inmóvil. Dedicó sus últimos 25 años al trabajo como estatua viviente.